Escuchaba música sobre mi almohada. Noté que se me tensaban los músculos, y que una droga entraba en mis adentros. Pasaban por mi cabeza reflejos de imágenes, tales como cortocircuitos. Me mordía las uñas, notaba el corazón a trescientos; todo esto, simplemente se consigue con música.Eso es lo que hago yo todas las tardes, disfrutar con música, un tipo de droga que no es dañina...
En ese momento, moría un compañero por sobredosis; yo ya estaba en el cielo esperándole.
Relatos cortos -- Luis
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